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14.3.12

Ese día después.

" And that's how Robin and I ended up together. Turns out all I had to do was make it rain. 
As I rode home the next morning, the city looked the same, the people looked the same. 
It all looked the same,

but it wasn't. 

In just one night everything had changed."  - Ted, sobre el día después de la magia.
How I met your mother - S01E22 .



Si me dieran a elegir una sensación para perpetuar, sería esa.




10.3.12

Cosas que había en mi placard.

In every generation, a slayer is born. 

We don't know how to fight it. We don't know when it'll come. We can't run, can't hide, can't pretend it's not the end, 'cause it is. Something's always been there to try and destroy the world. We've beaten them back, but we're not dealing with them anymore. We're dealing with the reason they exist. Evil. The strongest. The First.   
I'm beyond tired. I'm beyond scared. I'm standing on the mouth of hell, and it is gonna swallow me whole. And it'll choke on me. 
We're not ready? They're not ready. They think we're gonna wait for the end to come, like we always do. I'm done waiting. They want an apocalypse? Oh, we'll give 'em one. Anyone else who wants to run, do it now. 'Cause we just became an army. We just declared war. 
From now on, we won't just face our worst fears, we will seek them out.  We will find them, and cut out their hearts one by one, until The First shows itself for what it really is. And I'll kill it myself. 
There is only one thing on this earth more powerful than evil, and that's us. 
Any questions?
 
BtVS

2.3.12

Te regalo cordura, un Snickers y este texto.

JAMÁS en el universo me hubiese acercado voluntariamente a vos, sabelo. 
Yo,  liberal estrenando independencia y soberbia urbana 
a vos, que caiste de repente y de rosa, con toda tu rubieza pueblerina.

Fue la vida que nos obligó a cruzarnos y encima en un lugar de mierda.

Me acuerdo de mirarte con ojos entrecerrados y cara de oler caca, creyendo olerte los prejuicios típicos de una cabeza en lata de conserva, mientras te veia llevar y traer carpetas celestes.

Pero las caras de caca parecían chuparte un huevo. 

Al tiempo, la pueblerina que jamás había hecho un trámite pero de repente habia elegido volar a la ciudad  de la furia y cambiar su vida de niña buena con lujos a la de mujer trabajadora autosustentada de la noche a la mañana, no paraba de hacerse grande .
Y encima de a poco empezaste a mostrar la neurosis, que me cayó bien simpática. 

Me arrimé un cachito. 
Me compraste con tus mambos y te conté los míos.  

Y ahí si, respondiste hablando tanto hasta que no pude razonar y me ganaste por cansancio.

Asi fue como yo te acerque una parte del universo que no conocías hasta convertirla en parte de tu universo,
vos me cerraste la cara mostrándome que las primeras impresiones son caca,
yo me descubrí cuadrada, 
vos te viste enorme,
las dos nos metimos los prejuicios bien en el orto

Y nos hicimos amigas.
 
Hoy tenemos un pacto tácito de tenernos la cabeza mutuamente 
para no perderla
y para llevarla alta .

Estás loca, completamente loca, psicótica, neurótica, patológica, de caricatura, de libro de medicina, de película, de dibujito animado, alterada, afectada, frenética, histriónica, histérica,  incalculablemente demente, incoherente, increíble, intimidante, inoportuna, in.  Única. 

JAMÁS en el universo me hubiese acercado voluntariamente a vos.
Pero que bueno que no se pueda controlar todo.

Porque que bueno es tenerte cerca.  
=)

26.10.11

Condición de inmigrante.

Lloré de cara a la pared, en un lugar del planeta donde Racing no era nada. Nunca - ni antes ni después - me había sentido tan lejos de todo lo mío, tan a destiempo del mundo, tan al revés de mi vida, tan en orsai, desesperadamente solo. Lejos como nunca del dolor y de la fiesta.

Así está un hombre cuando se siente lejos del lugar en que ha nacido y que ama. Como el goleador que sale gritando la conquista con los brazos en alto y no ve, a sus espaldas, que el juez de línea ha levantado la bandera amarilla. Nadie grita el gol, solo él. Dura dos segundos la vergüenza ajena. Orsai.
Hernán Casciari.

Así fue para el mercedino, vivir por primera vez en la vida a Racing campeón desde la TV de un bar barcelonés. 
Este fragmento fue la bandera amarilla que mas que levantarse ante mi nuca, el otro día me la golpeó bien duro, mientras viajaba en el Sarmiento para votar en donde mi DNI dice que me corresponde.  

De verdad entendí de lo que habla este muchacho.

Es que todos, en algún momento, tenemos que emigrar.

6.10.11

Ganas de viajar.*

Reflotado de un cuaderno de viaje.

El campo se ilumina con los relámpagos. El micro se zarandea con el viento. Miro a través del agua que chorrea por el vidrio de la ventana hermética. Miro la hoja, veo el vidrio de nuevo y no entiendo por qué no tengo miedo ni claustrofobia. 
Me gusta este pido gancho, paren el mundo y que siga girando en un rato, cuando termine el texto.
El movimiento y la quietud se confunden en este tiempo predestinado para nada, para lo que quiera. Y por eso a veces veo blanco y a veces viajo. Momento en el aire de un salto en Matrix. Pausa. Un prolongado Preparados, listos...

De vez en cuando un arañazo de luz raja la tierra. Sigo con la birome en movimiento.
Día nocturno y gracias a eso puedo escribir. 

Y gracias a eso me acuerdo de cuanto me gusta viajar.

23.9.11

A veces vuelvo.




Hallelujah by Various Artists on Grooveshark
 


Las charlas con mi hermano a media mañana, que se aparecia siempre con pebetes o fiambre o algo rico. 
Las charlas con mi vieja antes de irme a dormir, que terminaban siendo monologos porque ella siempre se dormía rapido, pero le ponia onda y me escuchaba hablar de lo que sea. 
Las charlas con mi viejo en el auto, queriendo que el viaje nunca termine. Pelear con él por el baño.
Los llamados relampago de mi abuela, sin motivo razon y circunstancia, seguidos de un timbrazo a los 5 minutos de cortar, trayendo una bandejita con algo, radicheta cortada chiquita, pasta frola, budin de pan, torta de manzana, tortitas negras, canelones o los ñoquis fijos del 29. 

'Abue, me faltan dos huevos para la torta'  
'ahi te los alcanzo!'  

Estar en casa a la tarde y que caigan de sorpresa los sobrinos a merendar, post colegio. Y yo preparar una megamerienda con tostados y cosas dulces, para darle tambien la sorpresa a mi ma, que volvia del trabajo muerta de hambre y de cansancio.
Los sanguchitos de sábado al mediodia, lo mas elaborado que podiamos preparar. Pero tipo 3 de la tarde madre empezaba a mezclar las cosas para la pizza y dejaba levando, para comerlas a la noche.
A veces los sábados y otras los domingos me despertaba puteando con el ruido de la maquina de cortar pasto. Siempre empezaba cortando al lado de la ventana de mi cuarto el muy $%&@ .
Y en la semana, tipo 5 y media todos arriba. Olor a café y el noticiero de fondo para ver la temperatura. Parecian las 10 de la mañana de una casa normal.
Padre esperandome de la facu en la esquina de casa, aunque sea pleno julio y las doce de la noche; y madre me esperaba con un plato de comida calentito, a veces dormida en la mesa.
El almacen de Miguel, la verduleria de Molina y el kiosco de Nieves; concentraban todo lo que necesitaba a diario.
Las cenas con las chicas en Petra, Uma o Petra o...Uma...bueno, tambien estaba Nine. Y solo cenas. A veces cenas-show . Y a veces terminaban con charla larga en casa, café y cajita de te saborizado mediante. Si era un dia diferente, tambien habia hasta alfajores de maizena, torta galesa y de ricota.
'Te paso a buscar en quince y vamos al gym?' 'dale, hoy estan las clases de la colo'
Juntadas en lo de Anita con Pictionary o guitarra electrica de por medio.
Los domingos en casa o en lo de la abuela. Almuerzos eternos que empezaban poco despues de que llegaba mis hermanos y su prole, y terminaban pasada la hora de la merienda. Matambre y ensalada rusa o empanadas seguido de Ravioles, seguido de estofado, seguido de helado, seguido de algun postre de alguna cuñada, seguido de ensalada de fruta de la abuela, seguido de mate, te, café, torta de mi madre y pasta frola. 
Cada tanto los pibes, los llantos y algun golpeado o ruido a vidrio hecho pedazos; porque los pibes no paran un segundo. Despues empezaban los intercambios: mi hermano que le traia a la abuela dos pantalones para surcir, madre que le separó a mi cuñada un sueter que ya no le queda, mi cuñada que le da a mi otra cuñada ropa para los nenes, abuela que reparte naranjas y mamá zapallos. Padre, que fue al mayorista y compro a pedido cosas para todos, botellas gigantes de aceite, hormas de queso que se parten en 4, cajones de manzanas o packs de leches o gaseosas.

Comparado con la ciudad, en Moreno hace mucho frio; y las chicharras del verano aca creo que no se escuchan. Las chicharras allá, cuando era chica me hacían putear porque no me dejaban escuchar las novelas de Thalia, que miraba en lo de la abuela cuando me cuidaba porque mamá estaba tomando los exámenes de diciembre.

En el cielo de Moreno no hay muchas estrellas, pero hay unas cuantas y hasta se ve a venus salir primero y a Marte bien brillante. Aca creo que hay una o dos, que ni tengo tiempo de mirarlas.


Por suerte Mama cada tanto me deja  tarta en la heladera hecha con zapallos del patio, esos que crecieron sin que nadie les diga, sólo por haber tirado ahi las semillas. Y Papá me trae en el auto a mi nueva casa  y me charla en el camino,  es un viaje largo. Y mi hermano me llama por teléfono y cuando voy a su casa y hace asado, me separa un cachito especial. Y la abuela también me manda todas esas cosas caseras que cocina y me llama con motivo, razón y circunstancia... de saber como estoy.

A veces volver es un poco extraño.
A veces aca todo es extraño.

A veces me extraño bastante.

8.9.11

Pido gancho.

Te Aviso Te Anuncio by Shakira on Grooveshark

Sé de un lugar donde los minutos transcurren en slow motion.
Es una burbuja como de vidrio invisible donde la gente camina despacio, saca fotos, se sienta, sonrie, duerme la siesta, mira para arriba y toma mate mientras todo alrededor estalla.
El otro día a la tarde fui para hacer pido gancho
Chocoarroz  y Cepita en mano, me senté a ver el colapso general y  como todo explota y  todos explotan,  mientras yo tarareaba Shakira.
Es que cuando de ninguna manera se puede enlentecer la vida, hay que acelerar el resto del mundo.

Ahh...paz.

Eso tiene el pastito del obelisco.

23.8.11

Así aprendí.

Tarde de un día que parecía domingo pero creo que no era, porque fue en vacaciones y en vacaciones todos los días son lo mismo. 
Entonces.
Sobremesa post asado de una tarde que parecía de domingo en vacaciones; y si digo vacaciones obviamente digo claromecó. 
Mi autismo de los 13 me llevó a autoexcluirme en la camioneta de padre a escuchar música de adolescente emo buscando soledad lejos de la mesa de los grandes. Sentada al volante de la camioneta estacionada en la puerta de lo del tío, escuchando la noventaysietenueve-erre-ce-ce-radio-comunidad-claromecó empecé, sin darme cuenta, a hacer algo mucho más productivo que practicar el autismo adolescente. 
Aun sin haber nunca agarrado el volante del auto en movimiento ni de cerca, ya me sabía la primera, la segunda, la tercera, la cuarta y la quinta. La marcha atrás tenía sus cuestiones y no quería incursionar en ella todavía. 
Los Fatales en la noventaysietenueve-erre-ce-ce-radio-comunidad-claromecó y yo sentada al volante, empecé a pensar. Concentrada, ubiqué los pedales y pensé. Pensé mucho. Pensé. Cerré los ojos y agarrada del volante pensé, pensé, pensé, pensé y pensé.

Más o menos media hora después entré a la casa y decidida, lo miré a padre y le dije:

"Padre, necesito las llaves, juro que sé manejar".

Todos se rieron y padre también. Aseguré que no había probado gota del vino que mi mamá había traido de Mendoza, ni del aperitivo del vermout y que hablaba muy en serio. Las caras sonrientes se cambiaron por caras fruncidas y acto seguido, padre me sacó cagando.  Se lo volví a jurar. Me sacó cagando por vez número dos y se lo juré de nuevo. 
Entonces me puso a prueba.

Así fue como un día de asado vacacional pasó a mi posteridad por haber sido mi primer vez de manejo de la vida, en una calle de campo.

Sólo fallé cuando padre me pidió que desde la mitad de la cuadra retome la calle perpendicular que acababa de pasar. 

Es que no me había dedicado a pensado en la marcha atrás, 
no estaba en mis planes.

19.7.11

La suma.

Soul Sister by Train on Grooveshark
 


Últimamente estuve muy en contacto con la cuestión de la gente que, de manera consciente o no, camina el mundo buscando al amor de su vida. Nada más la idea me quema la cabeza. 

Yo sólo busco alguien con quien pasar un buen rato.

Porque si encuentro a alguien con quien pasar el rato y el rato es bueno, voy a querer pasar otro. Si ese otro rato también lo es, voy a querer pasar otro rato y así.

Entonces, en una de esas, después de mucho tiempo voy a verme habiendo pasado muchos ratos al lado de esa misma persona y todos habrán sido buenos. Y así, mirando para atrás descubriría que la suma de todos los ratos equivalen a la vida entera.

Voilá, lo mismo pero totalmente distinto.

6.6.11

Un día.


 


En mi casa siempre bendijeron la mesa; eso de hacerse la señal de la cruz y que uno de los comensales le agradezca a Dios por poner comida en nuestros platos (si, viene y la pone ahi) mientras todos miran para abajo. En ESE preciso momento, cuando era chica, me ganaba la ansiedad y el hambre y mientras todos miraban el mantel yo asaltaba los platos con mi tenedor. Pero cuando alguien empezaba a decir las palabras mágicas, mantenía mi boca abierta para asegurarme de que éstas también le lleguen al bocado que estaba por tragar (maleducada si, pelotuda no).

Cuando iba a "la capital" siempre llevaba en la mochila de Xuxa mi pijama de perros por si me perdía y tenía que dormir en la calle y un anotador de Minnie con una lapicera, por si me cruzaba un famoso (los famosos viven en "la capital") y le tenía que pedir el autógrafo. (chiquita, pero precavida). Ah, y cuando tuve una colección mas o menos abundante de autógrafos (unos 6 o 7) los calqué y los pasé en limpio a otros papeles más lindos (estaban TAN desprolijos!). Los originales los tiré, por supuesto.

Uno de esos autógrafos era del intendente, todos me habían dicho que era un famoso.

La primera vez que usé una pc hice una casa en el Paintbrush del Windows 3.1 que me costó HORAS. Pero el problema vino cuando la quise imprimir, no encontraba la manera. Después de inspeccionar durante un rato largo, apreté el único botón que el aparato tenía a la vista y todo se puso negro y dejó de hacer ruido. Me asusté y me fui del lugar. Nunca se lo dije a nadie.

Con mi dedo meñique agujereaba las bolsas de palitos de la selva del kiosco de mi papá y le robaba diez, sólo diez de cada una, porque la falta de más ya se notaba. Lo hice durante un año.  

Me daba miedo quedarme a dormir en lo de mi abuela viejita porque me daba miedo que se muera y por eso una vez que me quedé me subió fiebre. Me daban asco las Frutigran que me daba mi cuñada con la leche pero me las comía igual porque me daba vergüenza. Me gustaba mi maestra de sala verde, la quería abrazar todo el tiempo. La monja que me enseñaba dibujo me daba miedo.

Un día mi perro me mordió la mano violenta e "inesperadamente". Mis papás se asustaron  mucho y lo llevaron al antirrábico. Mamá, papá, es hora de decirles algo: durante una hora antes de la mordida el perro estuvo aprendiendo a escribir con una lapicera de pluma entre la pata y a borrar con borratinta en mi cuaderno borrador de Pluto (me parecía más que apropiado). Yo era la seño, obvio, pero el perro no quería aprender. John, que estás en el cielo, gracias por siempre prestarme tu lomo para jugar a que andaba en pony y ojalá me perdones por tus días en el antirrábico. (me siento muy mal al respecto).

La primer canción que escribí en mi vida fue en el mismo cuaderno (el de Pluto) y fue cuando tenía 6 años y se llamaba "Foto revelada", que era exactamente todo lo que decía el estribillo. Ah, y hablaba de una chica. 

Un día usé la suela de corcho de las Hush Puppies de mi mamá para disfrazarme de negrita candombera. Me libré de culpa cuando se lo dije en el abrazo de Año nuevo.

En primer grado no me quería sacar la foto de la escuela porque quería llorar porque mi mamá no me había peinado, me había peinado mi papá. Mi mamá me había prometido que me iba a peinar y no pudo venir. Mi papá me dejó un bollo en la cabeza. No quería llorar adelante de todos y sabía que iba a hacerlo.

Los souvenirs de mi cumpleaños de 4 eran bolsas de papel llenas de golosinas que yo misma había decorado, escribiendo una de las primeras frases que construí y, con seguridad, una de las las más sinceras que dije en mi vida : "GRASIAS POR EL REGALO"

En los últimos meses de preescolar hicimos una visita a los nenes de primer grado para ver como era la onda. Entramos al aula y vi a todos trabajando duro. Me acerqué a una  nena (me acuerdo nombre y apellido) y le miré el cuaderno: estaba dibujando un ananá. En ese momento me estremecí y frunciendo el ceño me colgué pensando en lo TERRIBLEMENTE DIFICIL que iba a ser primer grado.
 
Eduardo, el maestro que trabajaba en la escuela de mi mama, era la única persona que conocía que usaba mochila y me encantaba que venga a mi casa. Lo esperaba super ansiosa porque cuando venía y se ponía a charlar con mi mamá, sin que me viera le robaba la mochila y me la ponía para caminar de acá para allá adelante del espejo, jugando a "ir a la escuela"; todo a pesar de lo pesada que era. Era realmente pesada.

Un día pasé a preferir que me regalen ropa en vez de juguetes
y dejé de elegir helados de agua para elegir de crema
y el huevo Kinder empezó a ser importante por el chocolate
y en los cumpleaños empecé a comer la torta
y cambié Nickelodeon y Cartoon Network por MTV y Much Music
y empecé a comer más alfajores de mousse y menos caramelos masticables
y el abrigo se volvió una preocupación, como también las manchas en la ropa 
y me aprendí lo que dice en realidad el himno
y no corrí más que para quemar calorías.


29.5.11

Caer preso.




En el momento en que estás del lado de la ventanilla con la mirada medio perdida en ningún lado y la cabeza volando por vaya a saber donde, desde el bondi que paró a la par del tuyo un par de ojos se te clavan en la frente. Cuando sentís ese pinchazo levantás la mirada y empieza el intercambio ad infinitum, como el de dos espejos enfrentados. Mirás, no dejás de mirár y los ojos no dejan de mirarte, es inevitable. No importa quienes sean los dueños de esos ojos ni cual sea su historia, ambos se permiten estar presos de ese momento porque saben que indefectiblemente van a salir de esa situación arrancados por una fuerza externa, cuando en breve los colectivos empiecen a moverse a distintas velocidades. Ambos saben que ese momento se va a terminar. 

Por eso lo aprovechan.
Y se miran.
Y se ven.

Cuando el colectivo se mueve tu mirada se pierde de nuevo, apoyás la cabeza en el vidrio y tu cabeza vuelve a volar, pensando que esos ojos te cambiaron el día.

28.5.11

Apuradita el sábado.




Caminando apuradita en el mediodía de sábado, pensaba por qué corno no dejé las llaves para copiar al principio del tour de compras y no al final, porque ahora las iba a tener que esperar. 

En la cerrajería dos personas: vendedor y clienta, ambos de setentilarguísimos. El hombre de camisa y anteojos me hizo acordar a la imagen mental que tenía del papá de Pinocho. La señora, de pañuelo tapa ruleros en la cabeza , batón, uñás y labios pintados de chillón y bolsa de supermercado, tenía pinta de clienta exigente. Los encontré envueltos en una charla sobre calidad, servicio e histeria urbana. Bah, más que una charla era una exposición del cerrajero sobre "lo bien que trabajan (hace años ya) con su hijo y que los trabajos bien hechos tardan y la gente está siempre apurada, pero que su filosofía era que los problemas de cada uno son de cada uno y que él va a seguir tomándose su tiempo en pos de producir el mejor resultado".
La señora coincidía todo el tiempo asintiendo con amplios movimientos de cabeza y cada tanto tiraba cosas como "es que claro, a mi si no me gusta no vuelvo, vio" o un "hay mucho chanta dando vuelta". 


El señor seguía y seguía con su catarsis sobre la furia de la gente en la ciudad de la furia (mechando cada tanto comentarios sobre la llave que acababa de copiar y la combinación de cerradura que iba a hacer para el lunes) y yo ahi, que empezaba a sentirme un potus con mis dos llavecitas para copiar en la mano y la vieja que no parecía aburrirse. 
Desde ese lugar omnisciente, atravesé varios estadios mentales y físicos que me llevaron básicamente de un lugar a otro: desde el "PFF, esta gente grande que está completamente AL PEDO y no le importa nada que el resto del mundo (como uno) tiene cosas que hacer" hasta el "Florencia , bancá. ESTA es la histeria urbana de la que están hablando y vos la detestás. Es sábado y, siendo sensata, hacia donde tenés que correr? hacia tu casa a que? a tocar la guitarra? DALE." 


Ahí me quedé, en ese estadio desde el que me senté a observar el intercambio con una sonrisa leve (de calma inducida) en la boca. Empecé a apreciar algo que me parece maravilloso, justamente lo que al principio me inquietó y me hizo moverme en el local de un lado para el otro: la paz con la que transcurre la vida de los viejos, porque claramente el tiempo se mide en otra escala. 


Finalmente, la señora se fué y el cerrajero agarró mis llaves para copiarlas. En eso entró otro cliente, también de setentilargos. "Señor, que necesita?" "Nooo! tranquilo buen hombre! atienda tranquila a la señorita que yo puedo esperar; soy del interior y estoy acá visitando a mis hijos, así que usted se imagina, tengo todo el tiempo del mundo"  Claa, un tipo de setenti y del interior era como todo el combo, sinónimo del "tiempo en cámara lenta" . 
Y ahí nomas el local se empezó a llenar: primero un pibe y después dos rubias, todos pinta de porteñitos histéricos. Los tres oscilaban en torno a su posición de equilibrio cada vez a mayor frecuencia, viendo como el señor cerrajero me copiaba las llaves con toda la parsimonia del universo. El pibe fue el primero que rompió el silencio "hola, tenés para mucho? a que hora cerrás?" . Al rato una de las rubias:  "yo tengo que cambiar una combinación, vale la pena que espere?" y al ratito la otra colapsó y le dijo "OK , yo vengo el lunes, total no tengo problema, chau!" Siguió entrando gente y el viejo todavía con mis llaves. Movia la palanquita, tiqui tiqui, para adelante y para atrás, despacio, miraba atento, movía la palanquita. Atrás mio, la clientela impaciente con cuerpo y ojos oscilantes  en velocidad creciente. Se paraban sobre un pie, se paraban sobre el otro, se paraban sobre un pie, cruzaban los brazos, se paraban sobre el otro pie. Y yo mientras pensaba en la frase del viejo que me recibió cuando entré al local : "yo pienso que los problemas de cada uno son de cada uno y me tomo mi tiempo para trabajar para que las cosas estén bien hechas". LAS MEJORES LLAVES DEL MUNDO me está haciendo este tipo, ustedes no entienden nada.

Terminó mis copias, me las dio, me cobró y me fui, dejándolo directamente expuesto a la masa histérica.

En el camino de vuelta fui pensando en el discurso del chabón; el frenesí de la rutina que transportamos hasta el sábado, la poca paz individual, la ciudad psicótica, la gente psicótica, lo que detesto todo eso y lo que amo la tranquilidad.


Llegué a mi edificio. Metí la llave nueva en la puerta para probarla y directamente no entró. La di vuelta y tampoco. Miré chequeando que era MI edificio al que estaba tratando de entrar y que no estaba forcejeando la puerta del edificio de al lado y si, era el mio. LA LLAVE NO ENTRÓ. Así que abrí la puerta con la llave vieja y cuando intenté entrar a mi departamento con la otra llave nueva TAMPOCO tuve éxito: la llave entró,  pero no dio ni una vuelta. LAS DOS LLAVES MAL. Y ahi despotriqué contra el viejo forro y su discurso de la trayectoria, la calidad y el buen servicio y su rechazo por la gente bajo los efectos del  apuro cotidiano excusándose con una filosofía estúpida para hacer las cosas con toda la pachorra del mundo; todo después de haber esperado CUARENTA minutos dos llaves de mierda para que estén LAS DOS mal hechas y agravado por tener que volver a la cerrajería EN ESE MOMENTO porque cerraba en diez minutos.


Salí del edificio y caminé apuradita en mediodía de sábado, pensando nada más que en el viejo chanta y en revolearle las chapitas de metal por la cabeza. 


Llegué y entré, estaba él con su hijo y ningún cliente.  Respiré profundo y traté de suavizar lo que iba a decir, pero salió lo que salió: 


"LAS DOS MAL. Una ni siquiera entró."


El señor mayor me miró y bajó la cabeza. El hijo me agarró las llaves, las miró y lo miró al padre duro, áspero; lijándole la cara con una frase:
"Viejo, hiciste cualquier cosa "

Y ahí puse el freno de mano mental: "Florencia , bancá. ESTA es la histeria urbana de la que están hablando y vos la detestás. "

Me senté y esperé las nuevas copias. Agradecí amable cuando me las dieron y respondí la disculpa con una flor:

"No hay problema, un error lo comete cualquiera. Además es sábado y, si tengo que correr hacia algun lado, es a mi casa a tocar la guitarra".

Tres cuadras después entré a todos lados sin problemas.

16.5.11

6.5.11

Blog not dead.


En más de 140 caracteres, sin ventana de chat ni ningún juego que nos inicie en la ludopatía, desde acá seguimos resistiendo.


Sacado de www.cinismoilustrado.com

3.5.11

La capital.

Volviendo de trabajar, cuando pasé por Plaza Italia me acordé que cuando era chica me gustaba ir a la feria del libro y a la rural. Hoy no voy ni a palos básicamente porque el concepto me parece aburrido, pero en ese momento ir a la feria del libro era mucho más que góndolas y folletos. Tenía todo lo que significaba ir a 'la capital' , la salida de todo un día que se hacía algunas veces al año. 
La capital era el mundo copado; un lugar gigante donde los autos no paran y donde los negocios tienen cosas que no se consiguen en otro lado. 
A la capital se tiene que ir bien vestido, aunque el tren arruine el peinado y arrugue la pollera. 
Mucha gente distinta que camina muy rápido; gente con sombrero, gente con botas, gente con traje, gente con kipá. Gente ridícula, gente graciosa, gente atrevida, gente sola, gente linda, gente rara. 
El teatro Gran Rex, Los taxis, los paseadores de perros y los edificios eran definitivamente cosas sólo de “la capital”.
Y sobre todo, en la capital estaban los famosos.
Por eso había dos cosas que no faltaban en mi mochila de Xuxa cada vez que iba: mi pijama de perros por si me perdía y tenía que dormir en la calle y un anotador de minnie con una lapicera, no iba a ser cosa de ver un famoso y perderme el autógrafo.

Pensaba en esto hoy, mientras sacaba la llave de mi morral, entraba al edificio y después a mis pocos metros cuadrados de alivio en Almagro. 

Me saqué el saco y me senté a escribirlo.