13.5.11

Un año de furia compactado en 24 horas.





Ya por ser de parcial era distinto al resto, pero no distinto a los otros de parcial. El lunes parecía inofensivo a pesar de su naturaleza de lunes.

Cuatro de la tarde, llamadito telefónico:

-  Voz del teléfono: “Hola, llamamos del Macri’s Bank para contarle que le acabamos de dar de baja su tarjeta de débito porque fue duplicada”
-  Mi:  “POSTA?!”
-  Voz del teléfono: “Si, así que no compre nada ni vaya al cajero porque la tarjeta ya no sirve, recién la semana que viene va a tener la nueva que ya fue pedida y todo lo que quiera hacer lo tiene que venir a hacer personalmente acá, en la sucursal de Solís y Laconchadelaló.”
-  Mi: “ ¿??...!!!!....bueno, está bien…momento…como es tu nombre?”
-  Voz del teléfono: “Diego”.

Bien Flor, idea brillante: el plan era que cuando él me decía su nombre yo hacía un Voice Graph mental y detectaba si el llamado en realidad provenía del penal o algo del estilo. Pero no, no tengo esas habilidades, no se por que se me ocurrió que las podía tener.
Corté y miré la billetera. Es una billetera donde los billetes no entran estirados, así que vi el bollito de plata (de tonalidad violeta) y pensé que era posible vivir con eso 6 o 7 días.

Cinco de la tarde: Parcial. Ya había entrado de malhumor porque me había comprado un café en el kiosco y ahí mismo me lo olvidé. Al margen de eso, la mayor componente del malestar venía porque sabía que el parcial iba ser un tsunami cerebral de MUCHAS cuentas (aunque pelotudas) y de cosas en las que hay que prestar mucha atención para no cagarla. Yo suelo cagarla cada 3 números que escribo y esta no iba a ser la excepción.
Dicho y hecho. Parcial del orto, me dolía el cuello, la cabeza, la panza y tenía sueño acumulado de 4 días. Tenaz (o cabezona como siempre), hice mi mejor esfuerzo (o me recibí de caradura) y entregué cosas.

Terminé para las 21.30hs y me fui de la escena del crimen hacia mi laboratorio, donde había dejado la campera (en un día de 10ºC de temperatura promedio), el celular y las llaves el mi casa. Detalle que se me escapó: junto con las llaves de mi casa estaban las llaves del laboratorio que las contenía. Detalle PEOR AUN : todas las personas que era posible encontrar adentro estaban en un congreso a mas de 1000 km.
Resumo: 21.30 hs, laboratorio cerrado con mis llaves, celular y campera adentro. Creo que estar en pelotas en Corrientes y Florida debe sentirse parecido.

La vía de razonamiento más corta fue pensar dos cosas: 1) qué personas de este mundo tienen llave de mi casa y 2) cómo llegar a ellas sin celular y pocas monedas. La segunda pregunta se contestó primero porque el ÚNICO celular además del mío que me acuerdo de memoria es el de mi mamá. Pero para la otra había dos respuestas: mi mamá y mi ex.
Bueno, al menos había intersección no nula entre ambos conjuntos: como siempre, mamucha (aunque estaba a 50 km de mi persona).

Recorrí todos los teléfonos públicos de la facultad hasta encontrar el ÚNICO que funciona con monedas.
Hola má, uy..dónde estas? Trabajando? Uy…bueno, escuchame, necesito el celular de yasabésquién. No, no pasó nada, nada grave. Si, anoto: Cero..once…nueve…cinco..uno. Listo. Dale, beso.”

Más monedas en el aparato.

Hola, soy yo. Es una de esas situaciones límite por las que te pedí que te quedes con mi llave. No, bueno, más o menos. Mi llave? Ah, está en tu casa. Y vos dónde estas? No estás en tu casa, ok. Hacemos así: voy para lo de tus viejos, agarro la llave de tu casa, voy a tu casa, agarro la llave de la mía y te llevo de vuelta la llave de tu casa. Dale. Te pido mil disculpas.”

Cagada de frío, sin celular, sin débito, sin llaves y pensando que por ahí yasabemosquién pensó que yo había armado una parodia del día de mierda para tener una razón para interactuar; enfilé para lo de sus viejos en busca de mi llave. Ni de casualidad me acordaba la dirección exacta, sólo la intersección de calles. Me bajé del bondi en un lugar que nunca había pisado, pregunté en una farmacia de turno por alguna de las calles, la ubiqué y empecé a caminar en el sentido que me pintó.

A las cuatro cuadras, perdida en Little Horse, un pibe apareció en mi campo visual. “Joya, le voy a preguntar si estoy yendo bien”. No fueron más de cuatro pasos los que llegué a dar (si, todo cuatro) que lo tenía encima pidiéndome la billetera y de una manera no muy amable. Casi le pido que se cope y que no me haga sufrir más, pero no, se la di. Se fue corriendo con mi bollito de billetes y me revoleó la billetera vacía; se hubiese llevado mi tarjeta de débito, total ya alguien me la había choreado vitualmente.

Desahuciada y sin la plata que me iba a permitir sobrevivir el resto de la semana empecé, casi sin darme cuenta, a patear para adelante a paso vivo. La calle desierta completamente después de un rato se acabó. Un hombre (que rogué que no sea violador serial ni alguien relacionado con la trata de blancas) apareció para que yo le pregunte si faltaba mucho para llegar a esa calle del orto y menos mal que apareció porque me dijo que la calle del orto  había quedado atrás hacía doce cuadras.
Inhala, exhala. “Gracias, señor” Y larrrr(muchas RR)econ@&$%”.

Doce cuadras después llegué a la puerta de lo de yasabemosquién. 
“Vení, pasá”. 
“ok, saludo a tus hermanas y listo”, pensé.
No, “pensé” un carajo; tenía un plato de comida para mi en la mesa. Intentando hacer lo políticamente correcto que era mantener el orgullo arriba y guardar la compostura, me hubiese encantado decir que no; pero visto y considerando que su familia siempre me hizo sentir muy cómoda, que a sus hermanas les tengo un cariño enorme y muy especial, que  mi última ingesta habían sido 5 caramelos tristes hacía 8 horas y que no tenía un morlaco ni para una porción de pizza al corte..no me negué.
Panza llena después de una cena bizarra  y llave ajena en mano, partí hacia SU casa para tener las llaves de MI casa y al fin descansar en paz. Pero no, para eso faltaba más.

Una vez en SU casa, me topé con dos juegos de llaves colgados. Sin dudar, agarré “el mío” pero al rato,  cuando lo metí en MI puerta no entraba. 
“QUE ONDA?” …las miré y claro, era “mi” juego de llaves…pero de SU casa! . Volví por “su” juego de llaves de “mi” casa y en el medio me compré (con plata prestada de yasabemosquién) un chocolate de tamaño industrial.

A una cuadra de mi destino final, un grupo de tres personas apiñadas en una esquina (dos hombres y una mujer) me miraban de reojo. Yo, ya con los pies cansados y fuera de la tierra noté la situación pero no le di pelota. A metros de pasar por al lado uno me miró directo y me dijo “vos muzza..aca no viste nada” . Miré bien, había paquetitos de por medio. Larreputamadre. Caminé velozmente la última cuadra y entré a mi morada. Desde el ascensor escuchaba el ruido de mi teléfono fijo y además me hacía pis. 

Llamé a un radio taxi para mandar las llaves ajenas a su lugar de origen. Confieso: la primera vez en mi vida que llamaba a un radio taxi (si, la primera vez en TODA mi vida). “Hola quería pedir un auto a micasa-tres-seis-uno ...si...no...no, para mandar unas llaves....eh? ...ah...si..mensajería, bueno, eso quiero, una mensajería. Qué? A donde va? ...eh...ay, no se. Bancá que llamo, le pregunto y te vuelvo a llamar” 

Tubo colgado.
Tubo en mano de nuevo.
Hola, soy yo...me decís la dirección exacta de la casa de tus viejos? No, quedate tranqui, no me pasó nada, pará, ahora hablamos...si, escuché que me llamaste intermitentemente cuando estaba en el ascensor..no me pasó nada, estoy bien!! pará, ahora te explico... Nada! Es que me meo!”

Un pis más tarde...

Hola, soy yo de nuevo...la dirección exacta a donde tienen que mandar las llaves es lacalledelortodondemerobaron ...seis-uno-algo. Si, ok, si. Bueno, bárbaro.”

Tubo colgado.
Tubo en mano de nuevo.

Hola, listo, ya está todo, ya te lo mandé. Estoy bien, pero necesito terminar con este día ya mismo”.

Hora y pico de charla después, tubo colgado. 


Me dormí mucho antes de abrir el chocolate.

11.5.11

Red social..

Un espacio para que la gente común le cuente al mundo lo que tenga ganas.


Fuerte.

6.5.11

Blog not dead.


En más de 140 caracteres, sin ventana de chat ni ningún juego que nos inicie en la ludopatía, desde acá seguimos resistiendo.


Sacado de www.cinismoilustrado.com

5.5.11

Siento sesenta.

Hoy en el 160 se me sentó al lado el chico más lindo del mundo... y fue todo el viaje repitiendo el chori de anoche. Mientras las mujeres del bondi me envidiaban y lo radiografiaban con los ojos, yo me envolvía en todo mi pañuelo perfumado y me enteraba de todas las especias que condimentaron su cena.

Para los que se preguntan lo que es el balance kármico.

4.5.11

Café debate.

Para ponerle a alguien el título de "héroe" debería existir una lista de requerimientos a cumplir y así la asignación consistiría solamente en chequear que el que lo reciba cumpla con todos . Suena a mecanismo razonable a pesar de lo imposible que sería que exista una lista única.
Pero claramente no existe tal lista ni ningún otro criterio y eso se prueba con contradicciones cotidianas. Para demostrarlo basta hacer un experimento mental muy simple: aun con la existencia de diversas listas,  si digo "un hombre fiel a sus ideales, que en la lucha armada protagonizó la revolución liberando a un pueblo" no hay dudas de que me estoy refiriendo a un héroe.

Todos sabemos de quien hablo, no?


1) Si, de San Martín 
2) Si, del Che.


Apuesto a que la mayoría eligió sólo una. A esas contradicciones me refiero. 

3.5.11

La capital.

Volviendo de trabajar, cuando pasé por Plaza Italia me acordé que cuando era chica me gustaba ir a la feria del libro y a la rural. Hoy no voy ni a palos básicamente porque el concepto me parece aburrido, pero en ese momento ir a la feria del libro era mucho más que góndolas y folletos. Tenía todo lo que significaba ir a 'la capital' , la salida de todo un día que se hacía algunas veces al año. 
La capital era el mundo copado; un lugar gigante donde los autos no paran y donde los negocios tienen cosas que no se consiguen en otro lado. 
A la capital se tiene que ir bien vestido, aunque el tren arruine el peinado y arrugue la pollera. 
Mucha gente distinta que camina muy rápido; gente con sombrero, gente con botas, gente con traje, gente con kipá. Gente ridícula, gente graciosa, gente atrevida, gente sola, gente linda, gente rara. 
El teatro Gran Rex, Los taxis, los paseadores de perros y los edificios eran definitivamente cosas sólo de “la capital”.
Y sobre todo, en la capital estaban los famosos.
Por eso había dos cosas que no faltaban en mi mochila de Xuxa cada vez que iba: mi pijama de perros por si me perdía y tenía que dormir en la calle y un anotador de minnie con una lapicera, no iba a ser cosa de ver un famoso y perderme el autógrafo.

Pensaba en esto hoy, mientras sacaba la llave de mi morral, entraba al edificio y después a mis pocos metros cuadrados de alivio en Almagro. 

Me saqué el saco y me senté a escribirlo.

29.4.11

Pucha II.

Porque quiero saber quien espera con ansias mis sonrisas, quien es elnerd que no quiere que deje de sonreír  y quien es ese alguien que me manda un abrazo.

Señal de humo, paloma mensajera o botella que naufrague hasta mi ducha. Algo. 

Un mail, por ejemplo.

27.4.11

Claro, con razón.

Claromecó es el lugar en el que la sociedad de fomentos publica el balance de su gestión en internet y dice que plantó flores en la entrada y también es donde anuncian en la radio que el único cajero que hay en el pueblo ya fue arreglado y piden disculpas públicas (en nombre del cajero ¿?) por todas las tarjetas que se tragó y dicen que los damnificados ya pueden pasar a buscarlas por la dirección de turismo.

Con razón me copa.

24.4.11

Pucha.

Un día no muy especial salió la propuesta de hacer un viaje, aunque no estaba muy claro cual era el destino. A la primera dije que no, un poco porque me daba paja y otro poco porque no me motivaba ir a ningún lugar del universo (además nunca fui de subirme fácil al auto de un desconocido). Pero después, por lo que me hincharon las bolas empecé a ver algo prometedor y acepté. 
A pesar del comienzo desganado, el panorama fue cambiando en la ruta. Las cosas copadas que empecé a ver por la ventanilla y lo que me iban contando sobre a donde estábamos yendo, me fueron entusiasmando de a poco. Viajamos un montón. Me iban contando todo lo emocionante que faltaba por recorrer y después de un tiempo ya pasé de estar entusiasmada a querer llegar; veía las fotos de los paisajes que íbamos a ver y ya quería estar ahí.  Me acuerdo que en un momento me entredormí y no podía creer como había llegado a confiar así en alguien al volante, si al principio no me quería ni subir. Y así, con los ojos cerrados, sentía que íbamos super rápido y estaba todo joya.
Me desperté, me miré la mano y tenía un anillo, había hecho una promesa. El auto estaba estacionado al costado de la ruta. Nos bajamos y caminamos adentrándonos en un campo, bah, yo fui atrás y sin saber muy bien por qué ni a donde (pero para esta altura ya me gustaban las sorpresas). 
Me acuerdo del crunchi que hacían nuestros pasos pisando la escarcha en el pasto y el humito al exhalar, hacía un frío polar. Por suerte yo estaba bien abrigada, el auto estaba equipado con todo. Caminamos un rato en silencio y paramos en un lugar desde el que no se veía ni el auto ni la ruta.
Quien me llevó ya había estado ese lugar, lo odiaba y no quería volver nunca más.
Y fue ahí mismo que sin decir nada me robaron todo lo que tenía y lo que me había puesto en el viaje. Me dejaron desnuda en la inmensidad del campo helado. 


Antes de que me llegue la amargura me desperté definitivamente, pero en la inmensidad de mi cama.

.

16.4.11

Definición.

Todo lo que conocía sobre el budín marmolado era el compendio de adjetivos con los que la gente lo describe. Hace mucho tiempo los agarró, se los imaginó, los ordenó, y con todos ellos armó su propia definición:

“El budín marmolado es una confitura dulce que el que la prueba, incluso con los ojos cerrados, se percata muy rápido de su textura suave y un sabor inconfundible que provoca dicha que dura para toda la vida. Así es como uno se da cuenta de que está ante la mayor exquisitez de la Tierra.”

Nunca lo había comido y deseaba hacerlo con todas sus fuerzas aunque sabía que no era tarea fácil porque son muy pocas las personas en este mundo que saben la receta.
Así anduvo por la vida, esperando el día en que aparezca una de esas, preguntándose como hace la gente para conseguir un budín o para conseguir un cocinero, imaginándose todos los adjetivos dando vueltas por su boca. Miró, buscó, esperó pero nadie parecía saber ni siquiera la lista de ingredientes
En su vida fue encontrando dulces, pero el cocinero no estaba por ninguna parte; así que se deshizo de la idea de que alguno de esos pueda ser un budín, porque sin cocinero no tenía sentido.



También aparecieron cocineros que le ofrecieron probar otros dulces y ella lo hizo con los ojos cerrados. Conquistada por el sabor, estuvo segura de que el momento ansiado había llegado; pero el tiempo se llevó la supuesta dicha que duraría toda la vida demostrando que no era budín lo que tenía en su boca.



Las ganas aumentaban. La espera se empezó a hacer larga y ella se empezó a desesperar. A donde iba la perseguía la idea de que nunca iba a experimentar el sabor, hundirse en el chocolate mezclado con la vainilla y sentirse plena.

Sintió que se iba a morir sin esa sensación, se sintió infeliz, se deprimió. Se sintió sin fuerzas de seguir buscando e incrédula de que exista un cocinero en el mundo que haga la receta para ella.

Los días siguieron pasando pero ella ya no buscaba, no creía. Se puso el pijama y se quedó adentro, lloró y se hundió en el miedo, un miedo que la convenció de ser indigna y fea.



Y un día aparecí yo con un budín marmolado.



Ella lo vio, se levantó, se rió y lloró de emoción. Me acuerdo de la luz que tenía en la cara, iluminaba toda la cocina. Y ahí nomás cerró los ojos y se lo devoró. Mientras lo masticaba, la luz era más intensa. Cerró los ojos y volvió a sonreír. Que sonrisa hermosa. Era budín y ella se estaba dando cuenta pero la que no entendía que pasaba era yo, por qué  tanto entusiasmo por algo tan simple, su historia con los budines la supe mucho después.


Pero de repente apareció una batería de preguntas terroríficas. Sintió que no podía distinguir si estaba feliz por budín real o porque la espera desesperada y las ganas que juntó durante tantos años estaban convirtiendo en budín marmolado un simple pedazo de torta y se atragantó.

Esperó comer budín toda la vida y cuando lo probó, aún consciente de que eso era todo lo que siempre quiso, los años de espera se le vinieron encima y la confusión la desilusionó otra vez.

Y acá estoy yo, con tantos budines que no se que hacer, sintiéndome solamente un poco de “experiencia previa” que la prepare para el día en que se convenza de que tiene en la boca un budín.

Y siento mucho dolor, porque no se dio cuenta de que esas preguntas eran irrelevantes, porque lo que en verdad importaba era la luz que iluminaba toda la cocina.


9.4.11

Stronger.

No niego que esta sea otra asquerosa evasión a las obligaciones (si, maldita facultad), pero además creo que es una buena razón para volver al blog.

Tarde de sábado de 2011, hace doce años y un mes una colegiala aterrizaba en el mundo de fama de la mano de su primer disco con su virginidad como estandarte. La verdad verdadera es que la pantalla chica la mostró cuando tenía 12 años cantando canciones de Disney, pero no fue hasta sus 16 que la conoció el mundo entero.
Hoy es un ícono de la década que terminó, la artista femenina con mayor número de certificaciones por las ventas de sus álbumes en EEUU y, aunque Wikipedia la presente como "cantante, bailarina, compositora, actriz, modelo y empresaria estadounidense" parece ser, como mucho, un reflejo del pasado, humo y hasta un antiejemplo.

Empezó bailando con uniforme de escuela y yendo de gira bajo el ala protectora de Felicia Culotta una (digamos) señora mayor amiga de la famlia Spears. En entrevistas era disco rayado hablando con toda la gomosidad del mundo del amor incalculable hacia mamucha, papucho, hermano mayor y hermanita menor (de hecho, le escribió un libro a su mamá, Heart to Heart) y de los sueños hechos realidad.
En esa época de virginidad sobrevaluada y acné, estuvo colgada en las paredes de mi cuarto. La seguía en MTV (en los diez más pedidos siempre peleaba la punta), grababa sus recitales en VHS y tenía los CD's originales. Claramente, era el ídolo teen que todo padre quería para su hijo.
Subió, vendió y ganó millones cantándole al amor y destilando inocencia y compuso la pareja de caras más lindas y limpias que "principeó" (el reinado era de Michael y la otra rubia veterana) el pop durante un tiempo.
Pero un día, mientras tocaba el cielo con las manos y después de haberse vestido de látex rojo y haberse hecho un piercing en el ombligo, empezó a decir que ya no era ninguna nenita aunque tampoco una mujer, le empezó a hinchar las pelotas la sobreprotección y gimió con el cuerpo aceitado. Ahí nomás se chuponeó con Madonna, mandó a cagar al príncipe azul ilusionando a su noviecito de la infancia para terminar agarrándose a Colin Farrell y quedarse en las garras de un rapero machote tatuado. Cuando abrimos los ojos estaba aspirando merca en fiestas bienudas.

Frase hecha pero cierta: Cuanto mas alto se llega, más dura es la caída y Britney cayó, la fama la empujó al vacío y los medios, los mismos que la pusieron en la cima del Everest, la llevaron en picada mucho más abajo que desde donde había empezado a subir.
Para ese momento ya la había descolgado de la pared y le perdí el rastro. Escuché que se casó borracha, tuvo un pibe, se rapó, se drogó, tuvo otro pibe, se siguió drogando, les pegó, afanó, engordó, obesó, violó la ley de varias maneras, se siguió drogando, perdió la tenencia de los pibes, todo entrando y saliendo de centros de rehabilitación y la vorágine no me deja ordenar los hechos cronológicamente.
Pero lo igual o más lamentable es que los mismos que una vez le habían hecho Photoshop en los granitos, la empezaron a poner en primera plana, rapada golpeando un auto con un paraguas o con las partes al aire y la mirada extraviada. Esos mismos comerciantes hicieron primer plano de sus flotadores y de la nariz con polvito blanco. Así fue vista, todos levantaron el dedo índice sobre su cabeza rapada y la condenaron a muerte.

Anoche fui a un bar y volví a ver a la rubia, con algunos kilos por encima de lo que el estándar de belleza permite para una figura pública, la sensualidad de Lilita Carrió y la misma pasión en el baile que la que pone cuando usa el bidet. Pero aun así, me regaló cuatro minutos de emoción porque la vi resurgir de entre la mierda cual Ave Fénix después de la gripe aviar.
Por eso me pasé por acá, porque desde esos cuatro minutos de anoche que tenía ganas de sobrevolar esta historia y decirle a Britney : yo te banco.

Sea humo, un reflejo o una sombra, hoy canta otra vez y en su último chicle cerebral predica una frase que se comprueba en los hechos y no es nada menos que una lección de vida : Keep on dancing till the world ends.



23.3.11

Once coincidencias.

    No viene nada mal en época de campaña electoral leer los 11 principios Goebbels (ministro de propaganda de Adolf Hitler en la Alemania nazi). Cualquier similitud con la realidad...es pura coincidencia?

    1. Prin­ci­pio de sim­pli­fi­ca­ción y del enemigo único. Adop­tar una única idea, un único Sím­bolo; Indi­vi­dua­li­zar al adver­sa­rio en un único enemigo.
    2. Prin­ci­pio del método de con­ta­gio. Reunir diver­sos adver­sa­rios en una sola cate­go­ría o indi­vi­duo; Los adver­sa­rios han de cons­ti­tuirse en suma individualizada.
    3. Prin­ci­pio de la trans­po­si­ción. Car­gar sobre el adver­sa­rio los pro­pios erro­res o defec­tos, res­pon­diendo el ata­que con el ata­que. “Si no pue­des negar las malas noti­cias, inventa otras que las distraigan”.
    4. Prin­ci­pio de la exa­ge­ra­ción y des­fi­gu­ra­ción. Con­ver­tir cual­quier anéc­dota, por pequeña que sea, en ame­naza grave.
    5. Prin­ci­pio de la vul­ga­ri­za­ción. “Toda pro­pa­ganda debe ser popu­lar, adap­tando su nivel al menos inte­li­gente de los indi­vi­duos a los que va diri­gida. Cuanto más grande sea la masa a con­ven­cer, más pequeño ha de ser el esfuerzo men­tal a rea­li­zar. La capa­ci­dad recep­tiva de las masas es limi­tada y su com­pren­sión escasa; ade­más, tie­nen gran faci­li­dad para olvidar”.
    6. Prin­ci­pio de orques­ta­ción. “La pro­pa­ganda debe limi­tarse a un número pequeño de ideas y repe­tir­las incan­sa­ble­mente, pre­sen­ta­das una y otra vez desde dife­ren­tes pers­pec­ti­vas pero siem­pre con­ver­giendo sobre el mismo con­cepto. Sin fisu­ras ni dudas”. De aquí viene tam­bién la famosa frase: “Si una men­tira se repite sufi­cien­te­mente, acaba por con­ver­tirse en verdad”.
    7. Prin­ci­pio de reno­va­ción. Hay que emi­tir cons­tan­te­mente infor­ma­cio­nes y argu­men­tos nue­vos a un ritmo tal que cuando el adver­sa­rio res­ponda el público esté ya intere­sado en otra cosa. Las res­pues­tas del adver­sa­rio nunca han de poder con­tra­rres­tar el nivel cre­ciente de acusaciones.
    8. Prin­ci­pio de la vero­si­mi­li­tud. Cons­truir argu­men­tos a par­tir de fuen­tes diver­sas, a tra­vés de los lla­ma­dos glo­bos son­das o de infor­ma­cio­nes fragmentarias.
    9. Prin­ci­pio de la silen­cia­ción. Aca­llar sobre las cues­tio­nes sobre las que no se tie­nen argu­men­tos y disi­mu­lar las noti­cias que favo­re­cen el adver­sa­rio, tam­bién con­tra­pro­gra­mando con la ayuda de medios de comu­ni­ca­ción afines.
    10. Prin­ci­pio de la trans­fu­sión. Por regla gene­ral la pro­pa­ganda opera siem­pre a par­tir de un sus­trato pre­exis­tente, ya sea una mito­lo­gía nacio­nal o un com­plejo de odios y pre­jui­cios tra­di­cio­na­les; se trata de difun­dir argu­men­tos que pue­dan arrai­gar en acti­tu­des primitivas.
    11. Prin­ci­pio de la una­ni­mi­dad. Lle­gar a con­ven­cer a mucha gente que se piensa “como todo el mundo”, creando impre­sión de unanimidad.

    11.3.11

    Incandescente.

    Cansada de ser forreada y ver forrear (todo repetidas veces), hoy dejé salir desde mis vísceras el vómito incandescente que me causaba la acidez estomacal.

    Acercándome a la parada de origen del 160 maniobraba con el morral para sacar de la billetera un Mitre. Llegué a la boletería: Cerrado - No se venden boletos. Lo pensé un segundo y no era un error, era redundancia: si está cerrado se entiende que no venden boletos, a menos que fuera de horario vendan cajas de Cepita. Pero la desgracia no fue el cartel, sino ver un gordo (pero gordo panza de vino, la de grasa abajo de los músculos) , morochón, en la puerta de la garita tomando una coca y fumándose un pucho, que resultaba ser el boletero. Acidez no, cólera me dio.

    El 160 estaba saliendo y yo fui amable: "Señor, disculpe, necesito viajar, no me podría vender el boleto por favor?"
    Él no: "No ves que esta cerrado nena??"
    Como es imposible hablar con adoquines, me fui a donde se supone que se arma la fila.
    Al ratito venía otro 160. Intenté ser amable otra vez: "Señor, aunque sea cambieme monedas si no puede venderme el boleto, necesito viajar"
    Sin sacarse el pucho de la boca escupió: "Me dejás de molestar?! A mi que me importa?! trae monedas!"

    Bueh, la bola de fuego empujabó hasta que la dejé salir.

    "La verdad es que no puedo creer como alguien puede tener la cara tan dura, son una especie tan particular todos ustedes! Yo siempre los subestimé, pensaba que eran unos boluditos medio sordos o que se hacen los sordos cuando alguien les canta las cuarenta porque todavía tienen un poco de pudor, pero la verdad es que tengo que reconocerles el mérito, la verdad es que son unos infelices forros de mierda que se esmeran cada día mas para mejorar. No me entra en la cabeza como te da la cara para ser manifiestamente sorete. Si pensás que tenes poder, sos un desgraciado y me das lástima..." (sic, si, soy aparato hasta puteando.)

    La cosa siguió un poco hasta que el fuego bajó y me volví a la fila. El boletero MUDO. Nunca tienen respuesta, la mugre no habla. Me volví a una fila en la que la chica que estaba primera me dijo que le había hecho lo mismo, que era un hijo de puta maldito y que acá a nadie le importa una mierda el otro. Ponele. La chica no escuchó el final de mi monólogo, que por ser muchas veces mas duro que todas sus puteadas, no lo incluí en el relato. Pero no deja de ser cierto.

    Me subí al 160 cuando el culón se dignó a volver a su silla de trabajo.



    23.2.11

    Espectroscopía de emisión atómica.



    Skoog, Duoglas; Holler, James y Nieman, Timothy – PRINCIPIOS DE ANALISIS INSTRUMENTAL. Quinta Edición. Editorial Mc GRAW – HILL. 2001.

    21.2.11

    Achicando el momento.

    Otra vez el blog mitigando una noche de insomnio. No me puedo dormir, doy vueltas, miro la hora y entro en el círculo vicioso (más tarde, más insomnio, más ansiedad, más tarde). Pero lejos de enroscarme en el asunto, preferí subestimar este momento y salté de la cama para eso, para que escribiéndolo se haga chiquito.

    Lo que me pasa se llama extrañamiento, simple y llano. El escenario es un departamento en silencio y en el medio yo, revolviendo fotos, ridículamente vestida con una remera gigante y usada (sólo por el olor que conserva), rodeada de peluches colorinches y abrazando una almohada que también tiene ese perfume especial pero que no quiero oler demasiado para no gastarlo. Me acompañan dos chocolates barilochenses y un pote de dulce de leche con cuchara adentro. Esa soy yo a las dos a-eme, cuando nada logra llenar el vacío que a cada rato me hace estirar los bracitos al aire (posta). Escribirlo me vuelve aun más auto-consciente y si encima agrego el hecho de que estoy buscando un tema depresivo para que sea banda sonora de este momento tan terrible, me termino de sentir verdaderamente una pelotuda.

    A todo esto, me acuerdo cuando mi perro estuvo llorando tres días a mi otro perro muerto tirado al lado de su tumba y al cuarto día desenterró el collar y siguió un tiempo más llorando al lado. La verdad que no me siento tan fuera de lugar, lo tomo como parte del instinto animal.

    También pienso que nada más pasaron un par de horas y que faltan muchas muchas más. Por ahí debería invitar vecinos a dormir todas las noches, o dormir con música, o pegar fotos o gigantografías en las paredes, o no dormir. Por ahí después de todas esas horas que quedan termino obesa y mugrienta, con la misma remera que tengo puesta ahora y con la gigantografía pegada en la almohada. No se.

    Pero creo que nunca voy a poder entrar a Gran Hermano.

    20.2.11

    Todos tenemos un amor.

    En la reunión de diciembre de 2008 de la Asamblea General de las Naciones Unidas (ONU), se decidió proclamar el año 2011 como el año Internacional de la Química para la concienciación del público en general sobre las contribuciones de esta ciencia al bienestar de la humanidad. Esta iniciativa tuvo previamente el soporte del Consejo Directivo de la UNESCO y de la Asamblea General de la Unión Internacional de Química Pura y Aplicada (IUPAC). El año 2011 coincide además con el centenario del Premio Nobel de Química de Marie Curie (1910).

    Todos tenemos un amor que nos rompe el corazón y nos complica la vida.

    Feliz año químico, mis queridos homo sapiens.








    18.2.11

    No te atrevas a querer verme en época de final.

    Para vos, estudiante de cosas que se estudian en una semana, que me decís que salga, que me decís que me junte con mis amigos
    y pensás que te exagero cuando te digo que necesito mínimo 1 mes de silla-culo considerando dormir, comer y trabajar y mientras te lo digo me mirás incrédulo y me crees obseso ; tomá, mirá, esta soy yo, estos son mis amigos y esta es mi triste vida. Tomá y mirá lo que es un grupo de gente exacta en épocas de exámen. Tristísimo.


    Flori: hola chicos,

    abro otra cadena asi no se confunden los mails con lo de nina! alguien quiere venir a tomar una cerveza en casa el jueves (maniana)? me doy cuenta que es con re poco aviso y todo, pero lo iba a hacer el viernes pero va a llover! :( soon bienvenidos en casa a partir de la tardecita, asi que los que estan trabajando en la facu y quieren venir dsp estan mas que bienvenidos :)

    avisen asi compro unas cervecitas y unos manies
    besoo
    flori

    Leo: Yo no puedo mañana :S rindo el 1º de marzo y tengo que ir al dentista.

    Ani: Yo creo q si, pero confirmo a la noche. Luego: Yo me bajo de maniana!! Pasenla lindo chicos, besos!!

    Jairo: Estoy encerradito estudiando como muchos, no prometo pero trato de hacerme el rato como para ir... depende de quién gane la pelea entre mi conciencia y yo.

    Juan A: calculo que voy.

    Gus: yo no puedo :( emborrachense en mi nombre!

    Cyn: Lo dudo mucho, estoy estudiando a pleno para rendir .

    Juan B: Yo estoy complicado, lo siento....

    Juan P: Instrumental del orto, nada de vida hasta el lunes. Abrazo. Juan.

    Yo también me bajé por el oculista, pero la verdad es que también tengo que estudiar.
    Flori, te queremos (L)

    16.2.11

    No le contemos al mundo lo que son los complejos metálicos.

    Esto lo leí hace un tiempo y me colgué de postearlo. Me encanta la ciencia de divulgación porque me gusta cuando se acerca la ciencia a la humanidad, se prueba, se ve y toca con las manos, pero esa es realmente tarea muy difícil; aunque mucha gente se llene la boca de átomos y moléculas, no se encuentran buenos divulgadores tan fácilmente.

    Cuando sale un artículo científico que pinta ser divulgativo en un diario tiendo a pasarlo por alto porque en general es sobre un tema del que algo sé (al menos un poco mas sobre el nivel del artículo) y el artículo en general son bananas y la fruta verbal me cae mal al estómago. Pero esta vez me topé con una entrevista sobre ligandos, complejos metálicos y orbitales moleculares (que por cierto son temas que se ven en primero o segundo año de una carrera científica especializada) en el medio de un diario del miércoles y me tuve que parar a leerlo. Me banqué el empacho psicológico sólo por ver la interacción entre el entrevistado ( terrible Profesor Emérito de a FCEyN, director del comité olímpico de la OAQ que participé, MI profesor de QI 1 y QI2 y EL profesor que me tomó el final de QI 2 y me habló de lo groso que es el Osmio y que los orgánicos no tienen ni idea de eso ni de por qué lo usan) y el periodista, ambos congregados un fin que todavía no me queda claro. Comunicarle al mundo lo que corno son los ligandos de complejos metálicos no parecía ser el caso.

    Aunque de todos modos no es mi intención mostrarles a mi Olabe querido hablando de los óxidos de Nitrógeno, eso me lo reservo para el disfrute personal. La propuesta en este caso es lean la nota y vean lo que es un verdadero fiasco periodístico.
    Las preguntas son simples y casi todas iguales. Las respuestas son largas y elaboradas.
    Moledo que no sabe bien que fue a buscar, que no sabe qué está preguntando y que no entiende ni una palabra de lo que Olabe responde.
    Olabe que responde amplio y a la vez preciso, que se ve (y sabemos) que no es un tipo que tenga mucha noción de captar cuando alguien no está cazando un palo ni que particularmente eso le importe.
    Olabe acá (en la facu), Moledo en la galaxia Andrómeda y el lector, en su casa de la vía láctea, muy muy muy remotamente lejos, todos separados por electrones, orbitales, reactividad, ionización, enlace, ligandos y más de esa caca científica difícil que nos encanta.


    Ahora las preguntas; Qué sentido tiene divulgar acerca de orbitales moleculares y ligandos? Tiene sentido sobresimplificar algo tan abstracto a fin de que alguien lo entienda? Tiene sentido que alguien lo entienda? A quién se le ocurrió? Que esperaba Moledo antes de la entrevista y con que sensación salió de la escena del crimen? Habrá pensado igual que yo? Le habrá dado EL empacho? Quién dio el OK para que esto salga impreso? Con que objetivo? Que sintió una persona del mundo no-exacto que ése miércoles compró el diario y se topó con una página dedicada a los complejos metálicos de transición? Qué pensaba el pibe mientras transcribía la entrevista?

    De Olabe no tengo dudas él sólo quería hablar de su amado óxido nítrico y pobrecito, no lo dejaron .

    31.1.11

    Minita.

    El sábado a la noche tuve una fiesta. Típico de minita, el vestuario era un problema y, típico de mi, quedó para ser resuelto a último momento. Sabía que iba a ser un vestido pero ni puta idea de que estilo (vestido es una palabra muy amplia) ni de donde lo iba a sacar. Confiaba en un localcito chiquitín cerca de casa que en el último mes, para no cerrar definitivamente, mutó de tener ropa de fitness a componer su mercadería 90% de vestidos (las minitas de hoy mucho vestido pero poca gimnasia). Una vez había entrado y eran lindos, accesibles y el pelado que atiende buena onda, sin atosigar. Bien. So, el plan del sábado era: desayuno, gimnasio, ducha y localcito. Así fue.

    Entre pito y flauta llegué al localcito tipo dos y veinte. Revolví percheros, entrando y saliendo del probador, este, el otro, que corto, que largo. Así estuve un rato filtrando hasta que quedaron tres: uno strapless informal(muchachos, va para ustedes lo que es un strapless), uno mas de fiesta blanco y verde pero que me quedaba corto y otro de fiesta blanco y negro pero que me quedaba grande de tetas (as usual) y de espalda. No era joda, el vendedor me tiró la onda como que esas son las boludeces que sólo nota una minita pero no, era en serio. El informal era como muy informal, tela casi que de guardapolvo. El corto yo sentía que caminaba y se me veían las cachas, además que me quedaba como cola de pato, bien paradito. Y el negro bueno, podía resolverse con alguna puntadita acá y allá y anudando esto y esto otro corriendolo para el otro lado, pero odio llevarme algo pensando en que le tengo que hacer mil modificaciones. Que dilema, maldito dilema. En algún momento conté mi cuestión con las decisiones y las opciones pero esta vez era peor: los tres me gustaban, pero no podía elegirlos por cuestiones diferentes. Intenté disimular ante el pelado mientras revolvía por octava vez el perchero la batería de pensamientos que estaba generando:

    Llamo a Bian? (no, bian no tiene ni puta idea) Llamo a Ani? Llamo a Cyn? Llamo a Flori? Ay, no, la puta madre, no tengo el celular! No, me llevo el negro mejor, le doy unas puntaditas y ya. No, no me convence, ya fue, espero a bian a ver que opina, ya debe estar por volver pero no, Bian no tiene ni puta idea. Ya se, voy a buscar el celular y llamo a Ani, a Cyn o a Flori y les pregunto. No, a ver, elijo dos y total después los uso, pero no! en la billetera tengo sólo plata para uno, la puta madre! Quedará mal si le pido al pelado que me los guarde y paso a la tarde con alguna de las chicas? Si, voy a hacer eso, uy, pero si las chicas vienen muy tarde? no, además me parece que queda medio como el orto. Ya fue, me arriesgo a que los venda, voy a casa y vuelvo más tarde con alguna de las chicas...o con Bian. Good choice.

    Entonces se la comuniqué al pelado (que ya lo había puesto al tanto de que tenía una fiesta pero como no sabía la onda, no sabía que vestido elegir. Fue la sutil advertencia de que me iba a probar muchos pero muchos vestidos) :
    "Mirá, la verdad es que tengo estos tres pero no se cual de todos llevar (también me dio vergüenza decirle eso porque el pelado ya me había aconsejado que me lleve el negro) así que me voy y vuelvo a la tarde con una amiga"
    "Ah, pero vos cuando tenés la fiesta?"
    "Hoy a la noche"
    "Pero mirá que estoy cerrando"

    OMG. Nudo en el estómago. Nauseas, confusión, mareos. Muerte.

    "En serio?!?!?!!? en cuanto tiempo?!?!?!"
    "Cierro dos y media, debería haber cerrado hace veinte minutos en realidad"

    Ay pelado hijodepú, que manera de meter presión. Terrible, inesperado. Me detuve un segundo y en eso entró una chica al local. Le agradecí al Señor, al cielo, a la Virgen, a Alá y a Schröedinger por haberla mandado; lo miré al pelado a los ojos y le dije "Tenés cinco minutos que me cruzo al cajero? , me llevo los tres."

    El pelado chocho. Así volví con tres paquetitos, trasladando el problema a casa.
    Finalmente optamos por el verde (yo, cyn, jai ...y bian ) y así fui a la fiesta.

    Contándole la sucesión de los hechos a mis amigos lo mínimo que me dijeron fue que estaba loca, pero yo tenía todo calculado.

    1)De nada me sirven tres vestidos de fiesta, por eso me aseguré que uno sea bien informal.
    2) Sacando el strapless informal, quedaban el negro y el que había usado (el verde), pero de nada me sirven dos vestidos de fiesta si tengo ocasión para ponérmelos cada muerte de Papa (cada muerte de obispo me parece una expresión con significado completamente opuesto a baja frecuencia), por eso uno lo fui a cambiar hoy.

    Ahora tengo dos vestidos informales para todos los días que le queden al verano y, para cuando lo necesite, uno de fiesta sin usar.

    No se si hace falta aclarar: soy minita, obvio que cambié el verde!



    28.1.11

    Volviendo al vicio.

    Siempre me pasa cuando termino de cursar que me siento de vacaciones. No importa si estoy preparando un final y trabajando 7hs diarias, no tengo que cargar la mochila universitaria y eso se traduce en sentimiento de vacaciones que necesariamente implica un cambio de rutina.

    Primero, Diciembre de gimnasio, melón, mucho melón, mucho jamón y siestas. Le siguió un Enero de reencuentro con la costa atlántica después de cuatro veranos; empezó en Necochea y terminó en Claromecó. Cualquier otro verano no hubiese sido necesaria la aclaración, pero este verano es distinto: NO fui a Claromecó porque era el lugar TOP del 2011, FUI a Claromecó porque SOY una auténtica claromecopada, que va desde los CERO años y vivió en la villa balnearia algó así como 40 meses no consecutivos de su vida y de paso aprovecho para manifestar que los claromecopados estamos todos del orto con esa propagandita del faro multimedia. Antes cuando contaba a donde me iba de vacaciones tenía que tomar aire y explicar: que cerca de Necochea, que cerca de Bahía Blanca, que una playa, que voy desde siempre. Este año fue inédito, el “claromeque??” fue reemplazado por un “Ah! Claromecopa!” como si tuviesen idea de donde queda, no, no tienen ni puta idea, en la tele queda, en la tele.

    De esas dos semanas recolecté varios vicios. Por un lado cafecito después de comer en alguna confitería paqueta y por otro la ineludible máquina de sacar muñecos. Soy conciente de que el cafecito que vino a reemplazar a la cerveza denota edad y también que decirlo de esta manera es básicamente un manifiesto de vieja chota, pero se volvió inevitable. Por otro lado, la cuestión de los peluches. No importa cuan feo, cuan deforme, cuan colorinche pueda ser porque el peluche no importa, es la magia del brazo mecánico agarrando la tela suavecita y levantándola que es tan o más grande que la masita mantecosa con membrillo que acompaña la infusión. Otro vicio nuevo: The Big Bang Theory; era un capítulo y otro y otro y otro y otro y..se me acabó la batería de la notebook. Y dejé para contar a lo último el vicio más peligroso de la lista, uno en el que nunca pensé que iba a caer: El juego. Descubrí que Facebook puede funcionar como una plataforma de juegos con cosas muy adictivas, como el Biotronic o el Bubble Spinner (ADVERTENCIA: Clickear en los links anteriores es un viaje de ida) y así caí; de un día para el otro se metió en mi vida interrumpiendo las actividades habituales, las relaciones sociales, las necesidades fisiológicas y cualquier otra actividad que involucre interacción con el medio. Estoy intentando superarlo, pero el botón de "Play again" está tan ahí, tan disponible que tengo que apretarlo.

    Ahora estoy de vuelta, con trabajo nuevo, en año nuevo y volviendo al vicio, volviendo al blog...Bazinga!

    29.12.10

    Spinning.

    Rara vez retomo la actividad feliz y con energía; subirme a la bici después de un tiempo más bien me cuesta un ojo, un riñón y los dos pulmones.

    Ni bien me subo, me siento y está TODO mal. La primer cuestión es de tamaño, el asiento es chico en sí mismo y además me recuerda que mi trasero es grande, entonces se me clava, me duele, me molesta, no se como ponerme. La segunda cuestión es de posición, el asiento nunca está lo suficientemente atrás y si lo atraso no está tan adelante como me gustaría; además el manubrio también me complica la existencia: como tengo problemas lumbares tiene que estar alto, pero resulta que el muy choto sube en diagonal hacia adelante, entonces, mientras más arriba está el manubrio, más lejos está de mi cuerpo, y ahí vuelvo con el problema del asiento. Me termino conformando.

    Empieza la música, me mentalizo: Es solamente una hora, con suerte 50 minutos. Voy a sobrevivir..?

    El primer track pasa rápido; empezar a sentir los músculos ayuda a vencer la inercia y la música también hace lo suyo. Tum, tum, tum, tum; los pedales siguen a las negras. El calor empieza a subir y el agua sale de adentro para afuera. Acelero! Tum, tum, tum, tum; ahora hay que perseguir las corcheas.

    El vapor satura el lugar, se va acabando el aire respirable. El agua que salió me empieza a chorrear por la cara, formándose una gota en la punta de la nariz muy pero MUY molesta y el corazón me late tanto y tan rápido que lo escucho y me golpea, pero sigo ahí, arriba de ese elemento de tortura pedaleando atrás del tum tum de la música.

    De repente cometo un GRAVE error: levanto la vista y miro alrededor. Me canso instantáneamente; la gente pedalea tan rápido que los colores de las zapatillas espaciales se les mezclan y los pies se les convierten en un halo fluorescente que dibuja un círculo. En ese momento paro, me detesto, sufro; busco al menos 10 razones que me llevaron a estar ahí y solamente hay una, que resulta ser el denominador común de todos los locos de mierda que nos juntamos en ese cuarto por haber optado por el masoquismo posmoderno: un buen culo. Lo bueno es evidente: mirando alrededor te das cuenta de que el culo que soñaste toda tu vida existe! pero arriba de la bici se siente lo malo del asunto: ese culo está en Mendoza y tenés que alcanzarlo pedaleando duro... con la bici fija. Lo que más me deprime es que esta paradoja fue vencida por casi todos los que están pedaleando en esa sala psicótica, no se como carajo pero llegaron a Mendoza y volvieron y están yendo de nuevo... y todo en la bici fija!!!

    En ese momento me consuela pensar que puedo pararme e irme cuando se me cante, si señor, yo soy dueña de mis decisiones, yo soy dueña de mi vida, yo soy dueña, yo soy dueña. No, no soy dueña un cuerno, si me paro y me voy me da un ataque cardíaco que me quedo seca con la mano en la puerta. No hay alternativa más que aguantar.

    Pero cuando estoy indecisa entre vomitar y el dolor de cabeza, y la gota de transpiración en la nariz, el asiento clavado en el culo y el dolor de las lumbares, con ganas de salir para jugar el Loto y con el premio hacerme una liposucción, de repente me resigno y empiezo a acelerar, vuelvo al minuto uno, al punto de largada, me olvido de la bici, me olvido del culo en Mendoza y escucho la música. Me imagino la sangre llegando hasta los confines de mi cuerpo y calentándolo.

    Miro el reloj: minuto 50. Aflojo la carga y solitas aflojan las pulsaciones. El aire vuelve a inflarme los pulmones y llego al final del viaje: pasó una clase más. Salgo de la escena del crimen como recién salida del mar, camino por la calle. Se me da por mirarme en un vidrio y de la imagen recibo una mezcla de pena y repulsión: la piel bordó, el pelo pegajoso y punk, enrollado en una gomita mugrosa. Y no me importa, en pocos minutos me olvido por completo de lo terriblemente tortuosa que fue la hora anterior y no me importa nada más. Llego a casa, me tengo que recomponer y de a poco, volver a ser persona.

    Me saco todo, me baño, restauro la temperatura corporal a un nivel normal y cuando ya bajé los decibeles lo suficiente, el mundo se vuelve de colores pasteles y todo es paz y dicha. Las 24hs siguientes consisten solamente en disfrutar el efecto de las endorfinas.

    El punto es que ayer rendí un final y hoy estoy drogada con felicidad. Los finales siempre son una clase de spinning.

    25.12.10

    El día después.

    Las fiestas tienen sus distintivos; el olor a jazmín en el aire es definitivamente de navidad. Pero nada parece quedarle al día después.
    Para mi, lo genial del 25 además de la sensación de regalos nuevos, siempre fue correr al patio inmediatamente después de despertarme y dedicar las primeras horas del día a encontrar los fuegos artificiales que habían caido ahí despues de las 12. Era un evento de dos veces al año que sin dudas distinguía al 25 del 23, del 26 y del resto de los días, sin contar el primer día del año.

    Los testimonios de la noche anterior resultaban ser cañitas voladoras de todos los tamaños, de todos los colores; algunas con paracaidas de papel que iban a parar a la espalda de una muñeca convirtiéndola de rubia tonta a aventurera apasionada por los deportes extremos. Era una búsqueda llena de magia, de pedacitos de madera y papel que dos veces al año caían del cielo.

    Eso pensaba hoy mentras miraba el patio desde adentro de lo que solía ser mi cuarto, fresquita de aire acondicionado y sin mínima intención de salir.